El mundo de la moda lo disfruta
desde hace largas temporadas en donde un “Piazza” se
ha transformado en un clásico. “Empecé a diseñar por
amor al arte y para ser independiente y no depender
de nadie económicamente”. En un mundo tan particular
como es el de la moda, Roberto así lo define:”El mundo
de mi moda es comparable con la naturaleza. Con la
soledad. El autismo. La lejanía. La no sociabilidad.”
“El mundo de la moda de todos, es la pacatería, la
vanalidad, la pelotudez, y las conversaciones con aliento
a champagne, que a nadie le interesa, ni siquiera a
ellos mismos”.

Clarito, no?. Así es Roberto Piazza, sin medias tintas,
directo al punto. En su profesión y en su vida. Piazza,
que está casado con su pareja, define como debe ser
el hombre para estar a su lado, de una manera tan
concreta que despierta al natural aplauso:”No debe
ser un pelotudo”.Aunque muchos al ver sus obras plasmadas
en tela, sientan que Piazza a estudiado y mucho,
se equivocan:”Estudie casi nada, lo básico. Y algunos
años en Bellas Artes, pero de alumno externo. No
es lo mio. Yo estudio o aprendo en la práctica”.
Tiene una mascota que se llama Mahia y es un galgo,
su mejor noche es: “La que duermo bién”.
Su ideal es?
“No tengo ideales, la
idealización es para los mediocres. A mi me gusta
la materialización”. Se define a sí mismo como: “Intolerante,
tierno, dulce, creativo, cambiante de carácter”.
“No soporto a la gente en masas”. “No creo en casi
nadie”. “Distante y seductor”.
Cual fue la alegría
que le diste a tus padres?
“A Papá ninguna. A Mamá,
varias. Ser Roberto Piazza”. Piazza. Un apellido
que se convirtió en marca. De las manos y el estilo
de su creador.
Fuente: Diario Diagonales - Suplemento VIP